Estrategia para reposicionar a Puerto Rico como una potencia económica regional

De cara al próximo ciclo de gobierno, el candidato que resulte electo el 3 de noviembre tiene una oportunidad histórica para sacar a la Isla del estancamiento económico y la quiebra. Entre el 2021 – 2024, el nuevo gobierno tendrá sobre $20 billones de dólares para financiar la reconstrucción económica de la Isla. Igualmente, el próximo gobernador, deberá colaborar con la JSF para completar la salida de Puerto Rico de la quiebra y encaminar una gobernanza. En fin, el país espera que por fin tengamos una administración visionaria que sea capaz de guiarnos hacia la prosperidad durante la próxima década.


En este contexto, el gobierno, el sector privado y la JSF, deben colaborar en la implementación de una estrategia económica que permita colocarnos como un receptor de los flujos de turistas, inversiones y capital que fluye del norte de Estados Unidos, y del sur del continente.

La experiencia de Florida


El estado de la Florida ha logrado posicionarse como el principal receptor de esos flujos, y ha sido el fundamento de su éxito económico y comercial. Anualmente, el valor de todos esos flujos del norte y del sur tienen un valor agregado de $28.5 trillones. Con una estrategia enfocada en resaltar sus activos, Florida hoy tiene un Producto Interno Bruto (PIB) de un trillón de dólares, uno de los más altos en la nación. Su ingreso personal per cápita es de $52,000 mientras que el de Puerto Rico, es de $22,000.


Puerto Rico puede mirarse en el espejo de Florida, y comenzar a utilizar sus principales activos, como el clima, las bellezas naturales, la estabilidad macroeconómica y monetarias, la oferta hotelera, y los diferentes incentivos fiscales, logre atraer turistas e inversionistas que se puedan convertir en residentes permanentes de la Isla.


Como parte esta estrategia, proponemos podemos definir un área de influencia geográfica de 1,500 millas cuadradas desde Puerto Rico o 3.5 horas de vuelo directo para comenzar a promovernos ante los diferentes mercados, como Centroamérica, Florida, Venezuela, Colombia y el Caribe. Algo similar hizo Dubai (uno de los Emiratos Árabes Unidos) al definir un área de influencia para atraer inversión y turismo. El pequeño estado logró convertirse en una potencia regional con esta estrategia.


Los cuatro pilares de la estrategia

El plan económico propuesto se fundamenta en cuatro vectores estratégicos. El primero es mejorar la competitividad usando como referencia la experiencia de Florida, incluyendo el fortalecimiento de la manufactura y otras industrias claves, como la agricultura.


En segundo lugar, la propuesta económica busca apalancarnos en los fondos federales que llegarán a la Isla como parte de los programas de reconstrucción (CDBG/COVID-19) y utilizar parte de estos fondos para proyectos estratégicos como infraestructura física y productiva.


Este componente incluye separa 10% de los $20,000 millones que espera recibir la Isla para financiar proyectos claves y definir polos económicos o zonas de oportunidad a las que se puedan destinar estos fondos mediante propuestas competitivas.


El tercer componente, es lograr implementar proyectos estratégicos regionales como aeropuertos, puertos, marinas, hoteles y residencias en diferentes puntos geográficos dentro de una visión regional que incluya los municipios. Finalmente, el cuarto componente, propone incrementar el presupuesto de promoción y mercadeo de la Isla a nivel mundial y en los Estados Unidos.


Siete polos regionales

A diferencia del proyecto de industrialización conocido como “Operación Manos a la Obra”, cualquier esfuerzo de desarrollo económico debe procurar descentralizar las inversiones y proyectos fuera del área metropolitana. En esta dirección, la estrategia propuesta, busca crear siete polos regionales hacia los cuales fluirían las inversiones e iniciativas de desarrollo económico.


El primer polo quedaría definido por el corredor Viejo San, Condado y Miramar, y busca mejorar la zona portuaria-turística y fortalecer el Distrito de Convenciones, para consolidar su posicionamiento como destino turístico.


Un segundo polo está definido por la zona de Hato Rey, en un distrito de mejoramiento que busca convertir al distritito financiero en un competidor director de Brickell (Miami).


Un tercer distrito lo componen la zona de Carolina-Isla Verde, y buscar hacer mejoras a la infraestructura, estética urbana, ampliar la oferta hotelera y mejorar la experiencia de playa junto con los hoteles existentes.


Un cuarto distrito estará compuesto por la zona de Cataño - Vega Baja y se promoverá la creación de un corredor turístico, la relocalización del aeropuerto de Isla Grande en Vega Alta, hacia el este, creando nuevas viviendas y proyectos agroturísticos y otras experiencias recreativas.


Un quinto polo sería integrado por la región de Manatí a Aguadilla, con una que procurará la ampliación de la oferta hotelera, el desarrollo del turismo médico y actividades de manufactura aeroespacial.


Un sexto polo quedaría definido por la región de Rio Grande a Yabucoa para el desarrollo de infraestructura, aumento en las hospederías, capitalizando la presencia de El Yunque, Vieques/Culebra. Se promoverá el redesarrollo de la antigua base naval de Ceiba.


Un séptimo distrito estaría compuesto por la región de Ponce a Guánica, y estaría enfocado en la reconstrucción de los pueblos afectados por los sismos. Se procurará la creación de nueva vivienda, infraestructura, hoteles y marinas.


En la segunda parte, explicaremos como esta estrategia puede elevar el ingreso de las personas y mejorar la calidad de vida de todos en la Isla.


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