Puerto Rico importa el 81% de sus alimentos

En días recientes, escribimos sobre la urgente necesidad de eliminar el impuesto a los inventarios, como una estrategia para reducir los riesgos de tener escasez en medio de un desastre natural o una pandemia de salud.

Nuestra alta dependencia a las importaciones nos obligan a asegurar que los canales de distribución operen con un alto nivel de eficiencia.

En el 2018, el valor de las importaciones ascendieron a $46,462 millones, esto incluye los productos finales e insumos intermedios de producción para la manufactura, que ascendieron a $43,761 millones. Como un importante enclave de producción de medicinas y derivados, el 94% del valor de todas las importaciones.

En segundo renglón, la importación de alimentos y productos agrícolas de manera combinada ascendió a $3,946 millones.

Si a este dato, agregamos el valor de la producción agrícola local, que la última cifra publicada es del 2014, cuando ascendió a $927.9 millones, el mercado local depende en 81% de las importaciones para alimentar a su población.

Posiblemente, la dependencia debe ser mayor, porque entre el 2015 y el 2019, por varios factores, entre ellos el impacto del huracán María y la pérdida de población.

Los expertos en el tema se refieren a esta dependencia como la “Seguridad Alimentaria”. Es decir, cual es la capacidad real que tiene Puerto Rico para poder alimentar a su población en caso de una emergencia.

Bajo esta estadística, en el cual la importación es relativamente alta, nos obliga a repensar las actuales estrategias y políticas públicas para asegurar los alimentos de la población puertorriqueña.

El foco principal de cualquier estrategia debe ser comenzar a aumentar la producción agrícola en aquellos rubros donde tengamos algún nivel de competitividad. Se debe articular un plan agrícola de largo alcance que trascienda cambios de gobierno, para que pueda dar resultados.

Los agricultores y los supermercados deben alinearse en una estrategia que permita potenciar mayor producción local y poder colocarla en los puntos de ventas (supermercados y restaurantes). Por su parte el gobierno debe eliminar el impuesto a los inventarios y todos los escollos que afectan la competitividad del sector agrícola local.

Los eventos recientes como el huracán María, los sismos, y la actual pandemia del COVID19 deben abrirnos los ojos que algo peor puede ocurrir y que el escenario de una crisis alimentaria no es imposible. Urge acción clara y efectiva para atender lo prioritario, antes de que sea demasiado tarde.

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