Nueva Zelanda: De la crisis fiscal al éxito competitivo

Previo al 1950, el ingreso per cápita de Nueva Zelandia era el tercer más grande del mundo luego de Estados Unidos y Canadá. Para el 1984, luego de tropiezos y malas decisiones gubernamentales, este indicador había caído en la posición número 27, la tasa de desempleo se había elevado a 11%, y comenzaron a surgir déficits descontrolados y deuda pública en exceso.

Entre 1985, esta nación comenzó una serie de reformas fundamentadas en la transparencia y rendición de cuentas. Se comenzó un proceso de reducción del gasto público, un programa de privatizaciones, la eliminación de subsidios a industrias ineficientes y la desregulación de actividades que afectaban la eficiencia del sector privado.

La reforma del gobierno incluyó una reducción de 66% del tamaño del estado, y la participación del sector público dentro del PIB se redujo de 44% a 27%.

La deuda pública como proporción del PIB se redujo de 63% a 17%, y como resultado los ingresos fiscales aumentaron en 20%. El gobierno también redujo los impuestos corporativos y personales. Gracias a ese programa de reformas, Nueva Zelandia retomó el camino de la prosperidad, y hoy está entre las 20 economías más competitivas según el Foro Económico Mundial (WEF).

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