El impacto económico de la generosidad boricua

En el 2016, mediante un esfuerzo colaborativo entre la Fundación Flamboyán, Lilly Family Foundation y la Fundación Kinesis, se llevó a cabo un estudio para medir el impacto económico de la filantropía en la Isla. Los resultados de este reporte son impresionantes y alentadores.

El estudio titulado “Giving in Puerto Rico” destaca el enorme potencial que tiene la filantropía como componente para el desarrollo económico y social. Dicho estudio se realizó en el 2015 utilizando una encuesta de 847 hogares.

Perfil de la generosidad

En primer lugar, se destaca que el 74.9% de los hogares encuestados reportan que realizan donativos, lo que refleja que la tasa de generosidad en la Isla, es mayor que en Estados Unidos, y otros lugares del mundo. Aún dentro de la crisis, los resultados del estudio, los puertorriqueños siguen siendo generosos, lo que me parece interesante e incrementa mi optimismo.

La cantidad promedio donada por hogar (todos los hogares) en el 2014 fue de $285, mientras que la cantidad promedio fue de $1,171 entre los hogares de altos ingresos.

Otro hallazgo importante del reporte refleja que las tres áreas primordiales para donar son educación, salud y economía. Igualmente, el 53% de la población prefiere donar a organizaciones en Puerto Rico, que se concentren en asuntos locales, y siete de cada diez, reporta hacer donativos de manera informal.

Un dato sorprendente que surge del estudio, es que el 75% de los encuestados desconocen los cambios recientes hechos al Código de Rentas Internas realizados en el 2011, para incentivar la donación.

La filantropía y la reconstrucción de Puerto Rico

Los resultados de estudio nos proveen un aliento, justo cuando enfrentamos huracanes, terremotos y una profunda crisis económica. Durante el huracán María, diversas fundaciones locales e internacionales, se desbordaron ayudando a los damnificados. Ahora, luego del terremoto, miles de personas y organizaciones han ido al sur a ayudar a los hermanos afectados por los sismos.

La alta tasa de generosidad de los puertorriqueños se convierte en un gran activo que puede ser maximizado hacia objetivos claves como parte del proceso de reconstruir la economía y viabilizar de paso una sociedad más solidaria y colaborativa.

Desde esta perspectiva, la posibilidad de ampliar los actuales niveles de generosidad se puede convertir en un generador de nueva actividad económica con una repercusión social de alto valor.

Otros estudios realizados, evidencian la importancia cada vez mayor del “Tercer Sector” para llevar a cabo actividades que hoy realiza el gobierno.

En tiempos recientes se han multiplicado las organizaciones sin fines de lucros (OSFL) y las fundaciones, enfocadas en temas tan diversos como la salud, la educación, deportes, la promoción cultural y economía.

Esta tendencia, parece ser una de las múltiples respuestas a la dura crisis por la que atraviesa Puerto Rico. Se me ocurre pensar que una posible ruta en el proceso de reinvención que actualmente, experimentamos es promover la filantropía y los recursos que esta genera hacia las áreas de mayor necesidad y prioritarias para salir de la crisis.

Paralelo a este esfuerzo, la reducción del gobierno como lo conocemos hoy, puede incluir la transferencia de muchas de sus actividades hacia OSFL y que el dinero que muchos ciudadanos destinan al gobierno mediante los impuestos vayan a financiar estas organizaciones.

Como algunos estudios demuestran, el tercer sector ha demostrado ser más eficiente que el gobierno en la prestación de servicios.

En concreto, a lo que me refiero es que la ciudadanía mediante su inclinación a donar, puede ser socia de los procesos de cambio, enfocando sus donativos hacia las áreas fundamentales para la recuperación de Puerto Rico.

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