Cómo se vislumbra el final del 2019

December 8, 2019

Según se acerca final del 2019, la economía local muestra signos de debilidad en gran medida al agotamiento de los fondos federales post-María y la falta de confianza en el consumidor respecto al futuro, luego del verano del 2019. El dinamismo que exhibieron la mayoría de los indicadores económicos en el 2018, se extendió hasta la primera mitad del 2019. 

 

Hasta el mes de mayo y junio, la economía fluyó bastante bien, hasta que, en julio, ocurrió la explosión social y ‘’revolución del verano” que terminó con el mandato antes de tiempo del gobernador Ricardo Rosselló Nevárez. Desde un poco antes de la crisis del verano, los indicadores económicos comenzaban a mostrar signos de debilidad.

 

Gradualmente, mientras se acaba el impulso original que proveyeron los fondos federales para mitigar el impacto de “María”, y entraba a la economía los fondos de reconstrucción, la economía comenzaba a perder el dinamismo experimentado en el 2018.  Luego de julio del 2019, los eventos políticos unido a las decisiones del gobierno federal de frenar el envío de ayudas federales han tenido el efecto de frenar la economía. 

 

 

De los 125 indicadores económicos que analizamos en EconomiaPR.com, la gran mayoría muestran una tendencia a la contracción, particularmente los de la construcción, (cemento, venta de casas) y muchos asociados al consumo, como ventas al detal y la venta de autos. El optimismo original que muchos empresarios y consumidores teníamos en torno a la recuperación que experimentaría Puerto Rico de la mano de los fondos federales y las reformas estructurales se está comenzado a debilitar.

Urge un plan de acción

 

Es por eso, que urge un plan de acción que defina claramente unos objetivos económicos de corto plazo, (2020-21), y otros objetivos de largo plazo (2021 – 2026).  En el corto plazo, hay que trabajar duro para darle garantías al gobierno federal de que podemos dar buen uso del dinero para reconstruir a la Isla. Hay que rehabilitar la confianza ante al Congreso para que el dinero fluya y comiencen de inmediato los trabajos de reconstrucción.

 

 En segundo, lugar hay que alinear esfuerzos con la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), para aprobar el Plan de Ajuste Fiscal, y terminar los trabajos de reestructuración de la deuda y salir de la quiebra. Eso es importante para frenar los altos costos legales del proceso, y promover un mensaje de confianza al sector privado y la comunidad financiera internacional.

 

Puerto Rico tiene que salir de la parálisis de la quiebra y reabrir los mercados financieros de forma urgente. Harán falta miles de millones de dólares para financiar la inversión privada y permitir que la economía crezca de forma propia y sin depender de los fondos federales.

 

Finalmente, el gobierno, la JSF y el sector empresarial local tienen que implementar un plan de reactivación económica anclada en las industrias en donde la Isla tiene ventajas competitivas, como la manufactura, el turismo, la tecnología y los servicios profesionales. 

 

El sector empresarial y el gobierno deben evitar caer en la zona de comodidad de que la única salvación económica para la Isla es el dinero federal que se supone nos envíen. Cada día veo ese escenario mucho más lejos. La ruta hacia el 2020, luce empinada, pero no nos queda de otra que echar el resto.

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