La quiebra de Detroit (2013)

April 29, 2019

La ciudad de Detroit guarda muchas similitudes con la situación de Puerto Rico. La cuna de la industria automotriz de los Estados Unidos y símbolo del poderío industrial de esa nación, comenzó su un proceso de caída durante la década del 1960, tras los intensos disturbios raciales ocurridos en el 1967.

 

Más adelante, el auge y ascenso de Japón y Alemania como nuevas potencias en la industria automotriz comenzó a opacar a Detroit. 

 

La ciudad, que durante la década del 1950, llegó a tener 1.8 millones de habitantes y el ingreso per cápita más alto de todos los Estados Unidos, entró gradualmente en una crisis económica y fiscal de grandes proporciones.  En el 2013, al momento de declarar la emergencia fiscal, la población ascendía a 700,000 personas. 

 

El declive económico e industrial de Detroit tras las tensiones raciales durante la década del 1960, causaron una emigración de profesionales de la ciudad provocando la contracción de su base contributiva.  Los ingresos por concepto sobre la propiedad inmueble se redujeron al punto de que solo el 53% de la población pagaba impuesto por sus residencias. 

 

La tasa de desempleo llegó a 18%, más del doble de la nación, y más de 80,000 edificios están vacíos, y una tercera parte de su población vive bajo el nivel de pobreza.  La ciudad se convirtió en unas de las más peligrosas de todos los Estados Unidos.

 

 

 

En julio del 2013, la situación de la ciudad llegó a niveles insostenibles y el Gobernador del estado de Michigan, Rick Snyder, decidió declarar la insolvencia de la mayor ciudad del estado y designó a Kevyn Orr, como una especie de síndico de la ciudad de Detroit, con amplios poderes para gobernar la ciudad.

 

Con una deuda de $18,500 millones, la ciudad comenzó a reorganizar sus finanzas bajo el Capítulo 9 del Código Federal, convirtiéndose en la mayor quiebra de la historia del mercado municipal de bonos.  En diciembre de 2013, el Juez Federal de la Corte de Quiebras, Steven Rhodes, autorizó formalmente la solicitud de quiebra de la ciudad y en noviembre 7, el mismo juez aceptó el plan de reorganización de Orr, declarando el fin del estado de emergencia fiscal.

 

Al momento de declarar su emergencia fiscal, la ciudad experimentaba un déficit de $330 millones, y cerca del 40% de sus ingresos se destinaban a pagar intereses de su deuda. 

 

El plan de reorganización de las finanzas de la ciudad, creo un marco legal para negociar con cerca de 100,000 acreedores y permitió reducir en $7,000 millones, en un plan de largo plazo, que fue supervisado por un juez federal.

 

El plan implementado en Detroit, incluyó reducción en el nivel de gasto público, recortes en los beneficios de las pensiones, restablecimiento del pago de intereses a los acreedores y algunas inversiones para mejorar la infraestructura de la ciudad.  Previo a la crisis, una tercera parte de los ingresos de la ciudad iban dirigidos al pago de las pensiones de los empleados públicos.   Desde el 1937 al presente, en los Estados Unidos se han radicado 600 solicitudes de quiebra bajo el capítulo 9.

 

Luego de 5 años, ya el control fiscal impuesto a Detroit por el gobierno estatal de Michigan ha cesado y gradualmente la ciudad continúa su proceso de recuperación.

 

 

 

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