Hagamos del 2019 el año de Puerto Rico

January 1, 2019

Entre esperanzas de tiempos mejores y el deseo de hacer las cosas diferentes, hace un par de horas despedimos el 2018.  Gradualmente también vamos dejando atrás el 2017, año que nos marcó para siempre con el azote mortal de María.  

 

Me acuerdo el año pasado para esta misma fecha, como celebramos la navidad con la Isla aún medio apagada, y la tristeza aún latente, de un pueblo inmerso en el dolor de la destrucción. Celebramos a medias, entre una mezcla de alegría forzada por la navidad y la incertidumbre de un futuro sin definirse.

 

El año que acaba de terminar, no fue del todo malo, durante los primeros tres meses se perfilaba claramente que vendrían muchos millones del norte, y esa inyección de recursos económicos comenzó a darle a Puerto Rico la vitalidad necesaria para gradualmente estabilizar las cosas. Sin embargo, la entrada a la normalidad hizo que regresáramos al estado de comodidad de antes del huracán. 

 

Los indicadores económicos demostraban una economía en un proceso de rebote, pero advertimos de que sería temporero, y que la economía podía volver a caer si no hacemos cambios en los fundamentos económicos.

 

Con el sentido de recuperación, comenzó a desaparecer la solidaridad temporal y la determinación colectiva que forzó la tragedia del huracán. Así continuó fluyendo el 2018, que lo terminamos sumergidos diluidos en las mismas discusiones pequeñas y sin un propósito claro de movernos hacia el futuro.  

 

 

 

 

Al comenzar el 2019, nuestro entorno económico inmediato se vuelve más complejo y llevamos demasiado tiempo en estado de negación, viendo pasivamente como la economía ha dejado de funcionar. Parte del gobierno federal está cerrado, los mercados financieros están inestables y parece que la economía de Estados Unidos va camino a una recesión. Claramente, estamos solos, en un mar turbulento.

 

El 2019, antes de que culminen las primeras dos décadas del nuevo milenio debemos convertirlo en el año de Puerto Rico. Por eso me refiero a que en efecto articulemos y ejecutemos una gran agenda social y económica de pueblo, que nos devuelva a la senda del progreso y la prosperidad que una vez experimentamos. 

 

Los pueblos como los seres humanos guardan dentro de sí una especie de instinto para la supervivencia, aún en las condiciones más adversas, se aferran a vivir y sobrellevar cualquier amenaza. Pues me refiero a esa misma actitud de supervivencia y de superación, pero de forma colectiva. 

 

En los próximos meses deberán empezar a fluir el dinero que el Congreso ha aprobado para financiar la reconstrucción de la Isla.  Debemos aprovechar este momento histórico para trazarnos un norte claro, y definir la manera en que queremos llevar a nuestra hermosa Isla a un nuevo sitial.  Tenemos ya de nuestro lado, la experiencia de reconstrucción, pues al finalizar la segunda mitad del siglo anterior, nuestros abuelos decidieron ejecutar una agenda de transformaciones sociales y económicas sin paralelo en nuestra historia.

 

Hoy nos toca a nosotros inspirarnos en esa vocación de hacer grandes cosas y comenzar no solo a reconstruir a Puerto Rico, sino de viabilizar una nueva economía un nuevo orden social, y si es posible una nueva gobernanza.  Mirémonos en el espejo de las grandes gestas de otros boricuas que individualmente han puesto en grande nuestra bandera como Lin Manuel Miranda, la Juez del Supremo Sonia Sotomayor, Mónica Puig, y nuestro astronauta Joseph Acabá.

 

Hay muchos más, pero al final cada uno de nosotros, tiene el potencial de ser un catalizador de cambios y gestor del nuevo Puerto Rico. Solo falta pensar y comenzar actuar en grande.  

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Featured Posts

Hagamos del 2019 el año de Puerto Rico

January 1, 2019

1/5
Please reload

Recent Posts
Please reload

Archive