Y si los chavos del norte no llegan

December 7, 2018

Los puertorriqueños estamos viviendo una especie de esperanza como los niños que esperan a Santa Claus y los Tres Reyes Magos, en la navidad. Nuestro gran benefactor se llama el gobierno federal, mejor conocido como el Tío Sam. Llevamos décadas beneficiados de la generosidad de esa mano amiga del norte, que anualmente envía $17,000 millones a Puerto Rico, incluyendo pagos como el del Seguro Social y Medicare. 

 

Luego del huracán María, todas las esperanzas de recuperación física de la maltrecha economía, se han depositado en los $82,000 millones de dólares que se supone envíen las diversas agencias federales, como FEMA, Vivienda, CDBG y el resto.

 

La clase política, empresarios, y ciudadanos comunes, han cifrado todas sus esperanzas para que Puerto Rico no solo pueda reconstruirse sino reactivar su depresiva economía.  Desde el 2006, la economía no da signos de recuperación, y las malas políticas fiscales, solo han tenido el efecto de hundirnos mas en un ciclo de contracción permanente.

 

El problema es que hay señales de que posiblemente no todo el dinero llegue, y que una combinación de burocracia federal y desconfianza hacia el gobierno local, afecte el desembolso de toda la cantidad de dinero prometida.

 

Al finalizar el 2018, la realidad es que el dinero no está fluyendo como se esperaba. Muy probablemente, las proyecciones de crecimiento para el año fiscal de 2019, se queden cortas por debajo del 7%, proyectado por la Junta de Supervisión Fiscal.

 

Nuestros números indican que posiblemente, el crecimiento se ubique entre 3.8% y 4%, en el mejor de los escenarios.

 

 

El otro indicio evidente es que una cantidad de los contratos para realizar los trabajos de reconstrucción, se le están otorgando a grandes empresas de los Estados Unidos, y no de Puerto Rico. Lo que implica que muy posiblemente, de los $82,000 millones, solo fluyan a la Isla, entre un 20% y un 30%.

 

La mala fama de los manejos no adecuados con el dinero federal nos persiguen como un fantasma y en la Capital Federal, donde no estamos bien parados, incluyendo la poca voluntad para implementar la ley PROMESA. A eso hay que agregar los retos que representan para la Isla, la turbulencia política y fiscal que se vive en estos momentos en los Estados Unidos. 

 

Con una deuda de $20 trillones, un déficit fiscal creciendo rápidamente, y las tensiones entre el Presidente Trump y la nueva mayoría demócrata en la Cámara Federal, augura un ambiente complejo a partir del 2019. De hecho, ya Trump amenazó con cerrar el gobierno, sino no le asignan el dinero para financiar el muro en la frontera.

 

Indicadores recientes evidencian que la economía norteamericana pudiera entrar en recesión en algún momento entre el 2019 y el 2020.  En resumen, Puerto Rico no puede descansar únicamente en la prometida lluvia de millones federales para reconstruir la economía, urge un sentido de disciplina y responsabilidad ante los claros retos externos e internos que la isla enfrenta.

 

En resumen, si los chavos no llegan, tendremos un gran problema, pues la economía pudiera entrar en un debilitamiento, lo que afectaría las grandes expectativas que hay de cara a un proceso de reconstrucción que ha empezado tímidamente.  

 

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